Bien cierto es que la amistad no se mide por el grado de estar de fiesta y disfrutar. La verdadera amistad solo puede medirse por saber estar cuando los problemas llegan, y de vez en cuando darse unas risas. Pero lo que realmente valoro de una buena amistad es precisamente en estar en los malos momento para animar al más desesperado. A mi me lo han demostrado animándome a seguir escribiendo. Ya me creía en las tinieblas no siendo escuchado en mi escritura, pero ellos me dieron alas para seguir imaginando.
Mientras sigo soñando en dar las gracias personalmente, yo sigo recordándome de saludar a todo el mundo desde este pequeño rincón de la imaginación, teniendo más ilusión de seguir escribiendo con toda la pasión que ellos me inspiran. Saludos, besos y abrazos a todo un planeta que seguro lo merece.
SALUDOS DE JOSE ANGEL
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